"Necesidades nocturnas"


Me desperté por la noche, tenia ganas de ir al baño. La verdad es que he dudado bastante si ir o no, me da mucho miedo. Para ir al baño tengo que cruzar un enorme pasillo muy oscuro, mis padres siempre dicen que allí nunca va a pasarme nada, la verdad es que lo dudo, no sé, me quedan muchas dudas y prefiero evitar ir de noche. Pero hoy, precisamente hoy, tengo especialmente ganas de ir al baño, unas ganas que me  agobian. Creo que me arriesgaré, no pierdo nada, ¿qué es lo peor que podría pasarme?, nadie muere yendo al baño de noche, al menos no nadie normal como yo. Bueno me armo de valor y cruzo la puerta, no tardaré, así de rápido entre, igual saldré. Solo es oscuridad, sólo es el silencio de la noche y el fondo armónicamente auditivo de los grillos. Me levanto de la cama rápido, con una serie de movimientos algo trabados consigo meter mis pies en el calzado. La sensación de que el suelo está muy frío me acompaña en mi camino hacia la puerta. Jamás el sonido de la puerta al abrirse fue tan escalofriante, como un ligero y tenue susurro en la oscuridad. Ahora mis manos son mis ojos, sigo con mis manos la pared y avanzo en la oscuridad, ya estoy cerca del interruptor, sólo tengo que caminar rápido y deslizar mi mano al final del pasillo para encender el foco. Pero al llegar a la mitad del pasillo, logré distinguir una silueta difusa en la oscuridad, justo al final del pasillo, ¿mamá?, ¿mamá?, ¿eres tú mamá?, ya basta, ya basta no es gracioso. Pero mis palabras delicadas se matizaron en la oscuridad y no obtuve respuesta alguna, ¿qué era aquello?, no lo sabia, pero un frío adormecedor me recorrió el cuerpo y no pude moverme, quería correr, pero algo dentro de mí me decía, "no debes moverte", y de repente, vi mover un pequeño brazo diluyéndose en el espesor de las sombras, había alguien allí de eso ya no había duda, alguien al final del pasillo mirándome detenidamente en la oscuridad, no tenia salida, el miedo comenzó a hacerme sentir un vacío enorme, y fue en aquel momento cuando escuché la voz de una niña, "¿puedes escucharme?"... Corrí a mi habitación. Desesperado, sentí la sangre más helada, como jamás en mi vida, aquel día orine mis pantalones del susto, esa fue la última vez que pude salir al baño de noche. Con el paso de los años nos mudamos de casa, no fue hasta octubre de 1992 cuando me enteré que en aquel pasillo había muerto ahorcada una niña pequeña.
 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Vale, ahora tampoco podré ir al baño por la noche.... ¬¬